- ¿Pero cuántos años tienes?- la cafetería estaba abarrotada a esas horas. Pensé que era increíble que la gente viniera por voluntad propia a este local. Es un sitio desagradable y caro. Me pregunté por qué iba yo todos los días si lo detesto. Cogí una servilleta y apunte algo. Él todavía esperaba una respuesta.
Contesté casi avergonzada
- Bueno, ya tengo 26. - Seguí hablando por lo bajo: Si, ya sé que ya no tengo nada que hacer en la vida, ya se ha acabado.. soy como un futbolista si a los 20 no despunta será un mediocre..-recordé que siempre tiendo a comenzar letanías de este tipo. Lo miré, seguía escuchándome. Decidía acabar la frase:
- supongo que como mucho acabaré jugando en el Getafe.
- ¿Cómo dices?
- Nada. Miré a mi alrededor. Un pitido ensordecedor hacía mas penosa aún la estancia en la cafetería.
- oh vamos- retomó nuestra conversación-De los 26 a los 30 es cuando se decide todo. Ahí está la clave de todo. Es la etapa más importante.
- No, por favor, no. No necesito más presión.Lo último que deseo es que me recuerden que debería estar tomando decidiones cruciales en este momento- Me levanté. Busqué mi cartera.
- ¿Puedes pagar por mí?
- sí claro.
Salí de allí. Busqué un papel en mi bolsillo. Encontré la servilleta que había cogido minutos antes: "Intenta ser más coherente". Quise apuntar, no llevaba boli: "Y menos impulsiva".

no sé si estás loca o eres la caña de tía. Aunque sea lo que sea esta bien que narres este tipo de cosas por aquí. desconcietan y diviertan al mismo tiempo. gracias